
Todo lo que me rodea me lleva a ti,
tu armonía y gentil figura
se asemejan a claveles rojos
que inundan mi jardín.
Eres alto y elegante,
de mirada soñolienta,
figura esbelta y apolínea,
rasgos fascinantes
y manos presurosas a la caricia,
al beso sin fin.
Eres mi amado señor,
perfumando cada paso
que dejas al pasar por aquí.
Sentir creo en mi boca
tu aliento...
sentir creo tu beso en mí,
más al abrir mis ojos...
te has esfumado.
Sutilmente
has pasado y en la bruma
de la niebla
escucho tus pasos seguir.
En medio de la niebla...
burlonamente
diviso tu figura.
Tus pasos presurosos
te han llevado,
lejos muy lejos de mí.
Maldita niebla, que impide
que tus ojos como la noche,
descubran mi existir.
Suyai
E.M.
D/R





